Jon Cortázar, entre los 100 profesionales del videojuego mundial que buscan una industria más inclusiva

El diseñador vasco de videojuegos Jon Cortázar del estudio bilbaíno Relevo ha sido seleccionado por el prestigioso medio especializado GamesIndustry como uno de los 100 miembros de la industria mundial del videojuego que busca convertir este negocio en un lugar mejor y más inclusivo.

¿Se puede cambiar la industria global del videojuego desde Bilbao para que sea más inclusiva? El portal de referencia para la información del sector global del videojuego GamesIndustry.biz así lo cree. El último trabajo para PlayStation 4 de Relevo, Treasure Rangers, ha llamado la atención del tabloide, y ha incluido a su creador, Jon Cortázar, en la lista de las 100 personalidades del mundo del videojuego que se esfuerzan por hacer más inclusiva la industria. Se trata de una selección en la que figuran profesionales de renombre como Leaf Corcoran, fundador de la plataforma itch.io, Thorsten S. Wiedemann, director del festival de juegos independientes y alternativos independiente A MAZE u organizaciones como Women in Games, entre otras.

Lanzamiento de Treasure Rangers (Relevo)El portal GamesIndustry comenzó en 2017 con esta serie de listados sobre las 100 personas más influyentes del mundo de los videojuegos en el Reino Unido, para continuar en 2018 y 2019 con las estrellas emergentes y las mujeres más importantes del sector en el país, respectivamente. Sin embargo, para esta edición 2020, sus responsables han querido mirar por encima de sus fronteras y recoger a un centenar de profesionales y proyectos de todo el mundo que trabajan por la diversidad, la accesibilidad, la caridad, la salud mental, las políticas progresistas, el impulso de los mercados emergentes, la unión de comunidades a través del videojuego.

«Soy padre de tres hijos y, el mayor, de 12 años, es un niño con trastorno del espectro autista», explica a GamesIndustry Jon Cortázar. «Quería hacer un videojuego, no un serious game; un juego divertido al que todos quisieran jugar, en el que uno de los personajes jugables fuera un niño con autismo». Ese fue el punto de partida de Treasure Rangers (PS4), una idea que sedujo a Sony Interactive Entertainment y al Director de Nuevos Desarrollos de PlayStation Iberia, Roberto Yeste, por lo que fue incluido en el programa PlayStation Talents.

Según cuenta el bilbaíno, el desafío de Treasure Rangers consistía en incorporar un personaje con autismo «pero sin el clásico texto explicativo y aburrido; solo utilizando mecánicas del juego para que el jugador lo comprendiera». El resultado fue el personaje de Randy, un niño no verbal con TEA y trastorno del procesamiento sensorial, al igual que el hijo mayor del fundador de Relevo.

En el videojuego, Randy cuenta con el poder de la memoria fotográfica, y es el único del grupo de aventureros que puede recordar la posición exacta de las runas que permiten abrir algunas puertas. Por el contrario, le es imposible acceder a zonas ruidosas debido a que no puede manejar ese nivel de estímulos. Será necesaria la ayuda de sus amigos para despejar la zona. Del mismo modo, puede quedarse paralizado cuando ve algo hermoso, como unas mariposas. De nuevo, sus compañeros de equipo le tendrán que  ayudar a recuperar la concentración.

De cara al futuro, a Jon Cortázar le gustaría que los desarrolladores explorasen cómo trasladar el autismo a los videojuegos pero, también, buscasen la manera en la que mejorar su representación. «En el cine, la literatura o los medios de comunicación siempre tienden a presentar a las personas autistas como personas que carecen de habilidades sociales pero que tienen mucho éxito en sus carreras. Ese es un enfoque bastante romántico», se lamenta.

Videojuegos vascos por el cambio

Aunque el portal GamesIndustry sólo da cuenta del videojuego Treasure Rangers en su listado, la relación del desarrollador vasco con los videojuegos de temática social e inclusiva viene de lejos. En concreto, desde el año 2004, cuando programó Refugiados. «Se trata de un videojuego que, mediante varias pruebas, presenta las dificultades a las que tienen que enfrentarse un grupo de refugiados pertenecientes a diferentes regiones del planeta por el mero hecho de serlo», explica Cortázar.

Videojuego Refugiados (GamePro, 2004)El videojuego Refugiados se desarrolló íntegramente en Bilbao, a través del equipo habitual que la extinta empresa GamePro tenía para esa clase de proyectos educativos, y con el diseñador Alfredo Requejo a cargo de la producción. Como ya ocurriera con el videojuego CiviRally (GamePro, 2003), Requejo volvió a contar con Cortázar para la programación íntegra del título.

Refugiados contó con el apoyo de CEAR, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, y el Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco.

En 2013 llegaría Connect the Earth. «Este juego se desarrolló en Relevo, dentro de su línea de trabajos para clientes. En este caso, el juego fue contratado por la organización Alboan, la ONG de cooperación internacional de los Jesuitas en Euskadi y Navarra».

Se propuso un juego tipo puzzle en el que debemos guiar a un extraterrestre en su misión por volver a unir el planeta tierra, que ha sido destruido en pedazos, persiguiendo divulgar la idea de la multiculturalidad y de cómo todas las culturas son necesarias para crear la riqueza de nuestro mundo. Cortázar diseñó y programó el título siendo Angel Sainz, director de arte de Baboon!, el encargado del diseño de los personajes.

Privacy Adventure, un producto de Pantallas Amigas desarrollado por RelevoPor último, en 2017 llegaría Privacy Adventure, un producto de Pantallas Amigas, iniciativa por el uso seguro y saludable de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) y el fomento de la ciudadanía digital responsable en la infancia y la adolescencia. Ciberbullying, sexting, sextorsión, grooming, seguridad y privacidad son algunas de las temáticas que abordan de forma preferente.

En este caso el fundador y director de Pantallas Amigas, Jorge Flores, decidió contar con el estudio Relevo para trasladar su visión de crear un videojuego para concienciar a los adolescentes en el uso responsable de los smartphones, cediendo a Jon Cortazar la dirección creativa del producto. El juego fue lanzado en las tiendas digitales para móviles en México con el apoyo de Movistar y con el respaldo de la UNODC, el Programa Global contra el Ciberdelito de la Oficina de las Naciones Unidas.